viernes, 5 de febrero de 2016

¡Que feliz fui¡, por J. Kim


¡Qué feliz fui!

     En una noche de verano cuando yo estaba en la escuela secundaria, mi abuelo, mi abuela
y yo nos habíamos sentado a la cena en el apartamento de mis abuelos. Mientras yo comía, yo moví mi cabeza al ritmo de la música de fondo. (Mi abuelo había tocado una mezcla de música, pero muchos tenían el ritmo de los 1980’s.) Para mi sorpresa y deleite, mis abuelos se rieron de mis acciones tontas. Yo empecé a bailar en mi asiento como una medusa porque yo esperé que mis abuelos se reirían más. ¡Mi abuelo incluso trajo su videocámara para grabar el momento! Aunque ese momento fue corto, me alegré que yo puse sonrisas en las caras de mis abuelos. Aprendí que los mejores momentos, grandes y pequeños, ocurren con personas queridas. Yo sería feliz ahora en las mismas circunstancias porque yo me siento estupenda cuando yo puedo hacer mis amigos y familia se rían. Su felicidad es mi felicidad.

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